LA FABULA DE LA TRANSICIÓN DEL
AGUA A LA TIERRA
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| De acuerdo con el escenario
hipotético "del mar a la tierra", algunos peces
sienten la necesidad de hacer ese tránsito debido
a problemas de alimentación. Por supuesto, esto
se hace insostenible a través de las evidencias.
Ese supuesto es "sostenido" por inferencias especulativas
sin fundamentos, como las de los celecantos. |
Los evolucionistas asumen que los invertebrados marinos
que aparecen en el estrato Cámbrico evolucionaron
de alguna manera para transformarse en peces a lo
largo de millones de años. Sin embargo, como los invertebrados
cámbricos no cuentan con ningún ancestro, no hay ningún
eslabón transitorio que indique que ocurrió una evolución
entre éstos y los peces. Se debería advertir que los
invertebrados y los peces tienen enormes diferencias
estructurales. Los invertebrados tienen los tejidos
duros al exterior del cuerpo, mientras que los peces
son vertebrados que tienen los suyos al interior.
Una "evolución" tan enorme habría abarcado miles de
millones de mudanzas para completarse y debería haber
miles de millones de formas transitorias exponiéndolas.
Los evolucionistas han estado excavando los estratos
fósiles por cerca de 140 años en la búsqueda de esas formas hipotéticas.
Encontraron millones de invertebrados fósiles y millones de peces
fósiles. No obstante, nadie ha encontrado, aunque más no sea,
un fósil a medio camino entre el invertebrado y el pez.
Un paleontólogo evolucionista,
Gerald T. Todd, admite este hecho en un artículo titulado: "La
Evolución del Pulmón y el Origen de los Peces Oseos": "Las tres
subdivisiones de los peces óseos aparecen por primera vez en los
registros fósiles más o menos al mismo tiempo. Ya se presentan
morfológicamente muy diferenciados y están bien acorazados. ¿Cómo
se originaron? ¿Cómo pasaron a tener una coraza resistente? Y,
¿por qué no hay rastros de formas primarias, intermedias?"(30).
El escenario
evolutivo va un paso más allá y se argumenta que los
peces, quienes evolucionaron a partir de los invertebrados,
se transformaron luego en anfibios (Los anfibios pueden
vivir en la tierra y en el agua, como las ranas).
Esto es confirmado por una conocida autoridad evolucionista,
Robert L. Carroll, autor de "Paleontología y Evolución
del Vertebrado", aunque lo hace a disgusto: "No
contamos con ningún fósil intermedio entre el pez
rhipidistian (su "ancestro favorito de los tetrápodos)
y los primeros anfibios"(31). Dos
paleontólogos evolucionistas, Colbert y Morales, comentan
sobre las tres clases fundamentales de anfibios (ranas,
salamandras y cecilias):
"No hay ninguna evidencia de algún anfibio del Paleozoico
que combine las características que serían de esperar en un solo
ancestro común. Las salamandras, las cecilias y las ranas conocidas
más antiguas , son muy similares a sus descendientes vivos"(32).
Hasta hace unos 50 años, los evolucionistas pensaban
que existía una criatura así. Ese pez, llamado celecanto, al que
se estimó una edad de 410 millones de años, fue presentado como
una forma transitoria con un pulmón primitivo, un cerebro desarrollado,
un sistema digestivo y circulatorio dispuesto para funcionar sobre
la tierra, e incluso un mecanismo primitivo para caminar. Estas
interpretaciones anatómicas fueron aceptadas como verdades indiscutibles
en los círculos científicos hasta fines del decenio de 1930. El
celecanto fue presentado como una forma transitoria genuina que
probaba la transición evolutiva del agua a la tierra.
Sin embargo, el 22/12/1938 se hizo
un descubrimiento muy interesante en el Océano Indico: ·fue atrapado
vivo un miembro de la familia de los celecantos, a la que hasta
entonces se presentaba como una forma transitoria extinta hace
70 millones de años! El descubrimiento de un prototipo "viviente"
de celecanto provocó a los evolucionistas una severa conmoción.
El paleontólogo evolucionista J. L. B. Smith dijo que no se hubiese
sorprendido más si se encontraba con un dinosaurio vivo (33).
En los años siguientes se atraparon doscientos celecantos en distintas
partes del mundo.
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| Un fósil de
Celacanto de 410 millones de años de antigüedad.
Los evolucionistas pretenden que se trataba
de una forma transitoria que representaba
la transición del agua a la tierra. Especimenes
vivos de este pez han sido capturados numerosas
veces desde 1938, lo cual da buen ejemplo
del alcance de las especulaciones en las
que se enzarzan los evolucionistas. |
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Esas criaturas
vivas revelaron lo lejos que podían llegar los evolucionistas
en la formación de sus escenarios imaginarios. Contrariamente
a lo que se sostenía, los celecantos no tenían pulmones primitivos
ni cerebro grande. El órgano que los investigadores evolucionistas
propusieron como pulmón primitivo no pasó a ser otra cosa más
que una bolsa lípida (34). Por otra parte, el
celecanto, presentado como "un candidato a reptil preparado para
pasar del mar a la tierra", era en realidad un pez que vivía en
las profundidades de los océanos y nunca se aproximó a menos de
180 metros de la superficie(35).
De acuerdo con el escenario hipotético "del mar a
la tierra", algunos peces sienten la necesidad de hacer ese tránsito
debido a problemas de alimentación. Por supuesto, esto se hace
insostenible a través de las evidencias. Ese supuesto es "sostenido"
por inferencias especulativas sin fundamentos, como las de los
celecantos.
¿Por qué es imposible la transición del agua a la
tierra?
Los evolucionistas sostienen que un día, una especie
que habitaba el agua, de algún modo se dirigió a la tierra y se
transformó en una especie terrestre.
Hay una serie de hechos obvios que hacen imposible
tal transición:
1) Transporte de una carga: Las criaturas que habitan
el mar no tienen ningún problema en acarrear el peso de su cuerpo.
Sin embargo, la mayoría de las criaturas terrestres consumen el
40% de su energía precisamente en el traslado de sus cuerpos.
Las criaturas que hacen la transición del agua a la tierra tendrían
que desarrollar nuevos sistemas de musculares y esqueléticos(!)
para satisfacer la energía requerida que se necesita de modo simultáneo.
Y es imposible que esos sistemas se hayan formado por mutaciones
fortuitas.
2) Retención del calor: En tierra la temperatura
puede cambiar rápidamente y fluctúa en una escala amplia. La criatura
terrestre tiene un mecanismo corporal que puede contrarrestar
o resistir los grandes cambios térmicos. Un organismo vivo que
tiene un sistema corporal regulado en consonancia con una temperatura
constante del mar, necesitaría adquirir un sistema de protección
que asegure un mínimo de daños provenientes de los cambios de
temperatura sobre la tierra. Es ridículo suponer que el pez adquiere
ese sistema por medio de mutaciones fortuitas apenas trepa a la
tierra.
3) El uso del agua: Esencial para el metabolismo,
el agua, incluso la humedad, necesitan ser usadas con restricción
(por las criaturas terrestres) debido a la escasez de fuentes
acuíferas sobre la tierra. Por ejemplo, la piel tiene que ser
diseñada para que pierda cierta cantidad de agua y también prevenga
la evaporación excesiva. Por lo tanto, las criaturas terrestres
poseerán el sentido de sed, algo que las acuáticas no lo tienen.
Además, la piel de los animales marinos no es apropiada para un
medio no acuático.
4) Riñones: Los organismos marinos pueden evacuar
fácilmente los materiales de desecho, especialmente el amoníaco,
por medio de la filtración, dado que el medio en el que viven
es el agua. En cambio en tierra el agua debe economizarse. Por
eso los seres terrestres tienen un sistema renal. Gracias a los
riñones el amoníaco es acumulado para ser convertido en urea y
durante su excreción se usa un mínimo de agua. Por lo tanto se
necesitan nuevos sistemas que provean al funcionamiento de los
riñones. En resumen, para que haya ocurrido el pasaje del agua
a la tierra, los organismos vivos sin riñones habrían tenido que
desarrollar un sistema renal de improviso.
5) El sistema respiratorio: El pez "respira" tomando
el oxígeno disuelto en el agua, al pasar ésta a través de las
branquias. Fuera del agua no puede vivir más que unos minutos.
Para vivir sobre la tierra tienen que adquirir un sistema pulmonar
perfecto de manera instantánea.
Ciertamente, es totalmente imposible que todos estos
cambios fisiológicos dramáticos pudiesen haber ocurrido en el
mismo organismo, al mismo tiempo y por casualidad.
Un
ejemplo que invalida la evolución
Las tortugas |
La
teoría de la evolución no puede explicar los grupos
vivientes fundamentales, como
los peces y los reptiles, ni puede explicar el origen
de las especies dentro de esos grupos. Por ejemplo,
las tortugas, que son una especie de reptil, aparece
de improviso en los registros fósiles con su caparazón
singular. Citamos de una fuente evolucionista: "…para
mediados del Período Triásico (hace unos 175 millones
de años) el número de tortugas ya era grande y tenían
las características básicas que las distingue. Falta
casi totalmente el vínculo entre las tortugas y los
cotilosauros, de los cuales probablemente emergieron
las primeras" (Enciclopedia
Británica, 1971, vol. 22, p. 418).
No hay
ninguna diferencia entre los fósiles de
las tortugas antiguas y los miembros vivos
de las especies de hoy día. Para decirlo
de manera simple, las tortugas no han
evolucionado. Han sido siempre tortugas
dado que fueron creadas de esa manera.
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30.Gerald
T. Todd, "Evolution of the Lung and the Origin of Bony Fishes:
A Casual Relationship", American Zoologist, Vol 26, No. 4,
1980, p. 757.
31. R. L. Carroll, Vertebrate Paleontology and
Evolution, New York: W. H. Freeman and Co. 1988, p. 4. 
32. Edwin H. Colbert, M. Morales, Evolution of
the Vertebrates, New York: John Wiley and Sons, 1991, p. 99. 
33. Jean-Jacques Hublin, The Hamlyn Encyclopædia
of Prehistoric Animals, New York: The Hamlyn Publishing Group
Ltd., 1984, p. 120. 
34. Jacques Millot, "The Coelacanth",
Scientific American, Vol 193, December 1955, p. 39.
35. Bilim ve Teknik Magazine, November 1998,
No: 372, p. 21.
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